Con casi 40 años de experiencia trabajando en cabaña avícola Feller, Raúl Buthy ya es parte de la historia de Motta. En una entrevista con Campo En Acción, el veterinario contó tanto sobre sus orígenes en la profesión como de la actualidad de la actividad avícola en Argentina.
“Empecé en el año 1987, van a hacer casi 39 años que estoy trabajando con la familia Motta. Un poco empecé por la historia familiar: mis padres eran pequeños avicultores del departamento Villaguay, y siempre me gustó la producción avícola”, indicó.
Actualmente, Buthay es el encargado de reproducción de cabaña Feller en los complejos Cobise 1 y Cobise 2, de reproductoras livianas y pesadas respectivamente; como también las granjas de Nogoyá.

“Estamos en una granja de recría de ponedoras comerciales, se trata de una parte nueva de negocios de Feller que es la de prestar un servicio al cliente: que en vez de entregar una pollita bebé al mismo, se entrega una polla con un desarrollo de 15 o 16 semanas; generando un agregado de valor al producto”, explicó el veterinario.

Al ser consultado sobre el nivel de producción anual lograble en base al esquema desarrollado, precisó: “En la parte de la recría, tenemos prácticamente 200 mil pollitas recriadas por año; un número muy importante. La mayoría va a parar a diversas zonas de Entre Ríos, pero también existen otros destinos como Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba e incluso Mendoza. Tenemos una capacidad para 400 mil recriadas, proceso que se hace adentro y afuera ya que rotamos cada cuatro meses; eso nos da un potencial productivo anual de 1,2 millones de pollitas recriadas”.

Con respecto a la tendencia visible en estos últimos años de incrementar las exigencias y normas de bioseguridad, Buthay afirmó que hoy existe la obligación tanto de Senasa como de los Gobiernos nacionales, provinciales y municipales; de cumplir con las normas que regulan no solamente en las barreras de bioseguridad de los galpones, sino también de tratamiento del guano. “Este debe ser acondicionado en las granjas productivas para luego poder ser retirado; ya no puede ser volcado directamente en los campos sin antes ser esterilizado”, sumó.
Se refirió a los cambios técnicos en la producción avícola: “En la parte de ponedoras, hubo una evolución tecnológica muy importante; pasando de sistemas tradicionales de galpones abiertos sin control de temperatura a otros totalmente automatizados como los que vemos acá. Te diría que en la actualidad, el 70% de la producción avícola del país utiliza estos sistemas; avanzando rápidamente hacia la totalidad de estos galpones con capacidades de 30 mil hasta 260 mil gallinas, con un promedio de 100 mil aves por cada nave”.

“Esto conforma estructuras productivas de mucho volumen, un proceso virtuoso en marcha el cual nos coloca como líderes prácticamente, a nivel latinoamericano, en esta tecnología; Argentina ha invertido mucho en tecnología para huevo”, expresó Buthy.

Añadió que, en cuanto a carne, está sucediendo algo similar: aquellos pequeños productores familiares de hace 30 o 40 años, que iniciaban con galpones de 10 mil pollos, paredes de cartón, hornos a leña y comederos tolva; se han ido transformando lentamente hacia la implementación de comederos automáticos y campanas a gas.

